Como habrán leído en su biografía, Javier Solís, tuvo una gran afición por el boxeo y que por varios años durante su adolescencia practicó este deporte como amateur.

Al igual, que con Memo Diez, el cantante hizo gran amistad con otros conocidos y afamados boxeadores durante varias etapas de su vida. “Mantequilla” Nápoles, Vicente Zaldívar, “El Huitlacoche” José Medel, entre otros, se ufanaban de que eran amigos de Javier Solís.

Aún ya siendo un ídolo de México, no dejó de acudir a los famosos baños San Juan, para estar de cerca con muchos amigos que estaban dentro del deporte del moquete. Confundido entre todos los que asistían a diario, Javier se metía al vapor para darse un baño y luego practicaba un poco con sus “cuates” como solía llamarlos. Hubo veces que se hacía una cola para poder tener el privilegio de enfrentarse a él.

Incluso en el Hotel Virreyes, ubicado en Niño Perdido (ahora eje central Lázaro Cárdenas) e Izazaga, y muy cercano al Azteca y los baños San Juan, Javier tenía una habitación rentada permanentemente en donde hacía sus “travesuras” y guardaba los arreos boxísticos. Dada su bien conocida afición por el box, la AMPRYT (Asociación Mexicana de Periodistas de Radio y TV) lo invitó a participar en un magno evento deportivo en la arena México. Una de las principales atracciones sería un combate amistoso que sostendría Javier contra el popular Raúl “Ratón” Macías, ex campeón mundial de peso gallo. El resultado final: ambos fueron vencedores.